La Palabra Contemplada https://vayanalmundo.org/podcast-la-palabra-contemplada/ Lectura y reflexión de las lecturas de la misa dominical. Una ayuda para crecer en tu fe católica. Espero estas reflexiones te ayuden a tener un encuentro con Jesucristo. Thu, 14 Mar 2019 18:32:09 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.1.1 https://i0.wp.com/vayanalmundo.org/wp-content/uploads/2017/03/cropped-test-min.png?fit=32%2C32&ssl=1 La Palabra Contemplada https://vayanalmundo.org/podcast-la-palabra-contemplada/ 32 32 Una breve meditación sobre las lecturas de la misa de cada domingo para ayudarte a vivir el mensaje que Dios tiene para ti. JC Moreno clean JC Moreno jcmoreno77@gmail.com jcmoreno77@gmail.com (JC Moreno) JC Moreno-Vayan al Mundo Lecturas y Reflexión La Palabra Contemplada http://testsite.jcmoreno.net/wp-content/uploads/powerpress/Seize_the_Day.png https://vayanalmundo.org/podcast-la-palabra-contemplada/ jcmoreno77@gmail.com Una breve meditación sobre las lecturas de la misa de cada domingo. TV-G Houston, TX Semanal Donativos 125370203 “Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo”-2o. Domingo de Cuaresma https://vayanalmundo.org/este-es-mi-hijo-mi-escogido-escuchenlo-2o-domingo-de-cuaresma/ Wed, 13 Mar 2019 21:20:34 +0000 https://vayanalmundo.org/?p=12165 https://vayanalmundo.org/este-es-mi-hijo-mi-escogido-escuchenlo-2o-domingo-de-cuaresma/#respond https://vayanalmundo.org/este-es-mi-hijo-mi-escogido-escuchenlo-2o-domingo-de-cuaresma/feed/ 0 <p>  “Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes”… “Así será tu descendencia.” – Genesis 15:5 Continuamos nuestro camino de preparación a la Pascua, y este domingo la primera lectura es de central importancia para la historia de la salvación. En este pasaje del libro de Génesis vemos cosas tan importantes como la promesa […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/este-es-mi-hijo-mi-escogido-escuchenlo-2o-domingo-de-cuaresma/">“Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo”-2o. Domingo de Cuaresma</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p>  

“Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes”… “Así será tu descendencia.” – Genesis 15:5

Continuamos nuestro camino de preparación a la Pascua, y este domingo la primera lectura es de central importancia para la historia de la salvación. En este pasaje del libro de Génesis vemos cosas tan importantes como la promesa de Dios a Abrahám de una descendencia numerosa, la promesa de una tierra que sería su heredad, y una manifestación de la presencia de Dios. Para nosotros estas promesas se ven cumplidas en los numerosos miembros de su Iglesia. Nosotros los cristianos contamos a Abraham como nuestro padre espiritual al haber recibido estas promesas que se cumplen en Jesucristo. La promesa de una tierra prometida es para nosotros figura de nuestra patria celestial que Jesucristo nos da por su muerte y Resurrección. Así como Dios se hace presente a Abraham, Jesúcristo verdadero Dios nos trae la presencia divina entre nosotros. La Transfiguración que contemplamos en el evangelio de este domingo es un breve anticipo donde Jesús nos revela su gloria divina. Esta Cuaresma es un tiempo propicio para que al igual que Abraham nosotros podamos practicar nuestra confianza en las promesas de nuestro Dios. ¿Qué nos promete? La vida eterna en Jesucristo su Hijo, salvador y redentor nuestro.

“El Señor es mi luz y mi salvación.” – Salmo 26:1a

La meta de nuestras vidas es llegar a la comunión eterna con Dios. Hacia esta meta final Dios mismo nos ayuda y va guiando nuestro caminar. Estas dos cosas es lo que proclama el salmista este domingo cuando nos invita a cantar: “el Señor es mi luz y mi salvación.” Dios nos da la luz que nos guía por los caminos de oscuridad del mundo. Él nos protege de los peligros así como protegió a su siervo David cuando era perseguido por las fuerzas del rey Saúl. Este salmo es una invitación a reconocer la presencia de Dios, sabiendo que Él está siempre cerca de sus elegidos. Sabiendo que Dios está cerca a nosotros podemos clamar “¡ten piedad de mí, respóndeme! Esto no es grito de desesperación, sino de fe y confianza en Dios, al saberlo cerca a nosotros y creer en fe que sólo Él nos puede salvar. Que esta temporada de Cuaresma sea una ocasión de callar un poco el ruido de nuestra vida, para así poder escuchar la voz de Dios que nos llama a convertirnos hacia Él.

“Hermanos, sean imitadores míos, y fíjense en los que viven según el modelo que tienen en nosotros.” – Filipenses 3:17

Una de las alegrías con la contamos los católicos es el de poder contar con el testimonio de vida de los santos, cuyas vidas nos muestran como se puede responder a la gracia de Dios, y vivir de acuerdo a su voluntad en nuestro propio entorno. Sus vidas nos instruyen y son modelos para nosotros. Ha habido santos, como san Ignacio de Loyola, que se convierten a Cristo precisamente leyendo las vidas de otros santos. Así san Pablo nos exhorta a ser imitadores suyos, y a imitar también las acciones de otros fieles convertidos a Cristo. Esto es propio porque el que se decide seguir a Cristo es alguien que se parece a él. El fiel cristiano comparte incluso la brillantez de Cristo, cuyo fulgor vieron los discípulos en la Transfiguración. En contraste, san Pablo nos menciona a los que viven sólo para sí mismos, actuando no de acuerdo a la voluntad De Dios, sino siguiendo sus apetitos, haciendo de su vientre su propio dios. Que esta lectura nos recuerde que tenemos en los santos modelos a seguir para ser como Cristo, alcanzar así con seguridad la corona del cielo.

 

“Este es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo.” – Lucas 9:35

El evento de la Transfiguración que meditamos este segundo domingo de Cuaresma lo podemos entender como un fugaz anticipo de la Pascua.  Tenemos que leerlo en el contexto de las dos predicciones de la Pasión que se encuentran antes y después de este pasaje.  No hay gloria si no hay cruz.  Aparecen en la escena Moisés y Elías, representando los pilares del judaísmo: la ley y los profetas; con Jesucristo como su cumplimiento.  La voz llama a seguirle : “¡Escúchenle!” Dios Padre ratifica las palabras, misión, y vida de Jesús. La voluntad de Dios no está ya en la ley de Moisés, sino en la persona de Jesús. Por eso Jesús, el predicador del Padre, se convierte en objeto de la predicación de los discípulos.  De acuerdo a un comentarista, la propuesta de Pedro de construir tres cabañas está relacionada con la fiesta de las tiendas que se celebraba al comienzo del otoño y en la que cada familia habitaba durante siete días en chozas hechas de ramas entrecruzadas. Esta fiesta de recuerdo y esperanza tenía entonces un fuerte carácter nacionalista. Pero éste no era el verdadero sentido del mesianismo de Jesús.  Por eso Jesús les dice que no le cuenten a nadie esta visión, ya que podría ser mal interpretada.  Sigamos orando en esta Cuaresma para oír el llamado que Dios constantemente nos hace y dirigirnos a nuestro destino, como Abraham confió en el Señor para ir a la tierra prometida.


Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/031719.cfm

 

 

 

 

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  “Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes”… “Así será tu descendencia.” – Genesis 15:5 Continuamos nuestro camino de preparación a la Pascua, y este domingo la primera lectura es de central importancia para la historia de la salvación. “Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes”… “Así será tu descendencia.” – Genesis 15:5
Continuamos nuestro camino de preparación a la Pascua, y este domingo la primera lectura es de central importancia para la historia de la salvación. En este pasaje del libro de Génesis vemos cosas tan importantes como la promesa de Dios a Abrahám de una descendencia numerosa, la promesa de una tierra que sería su heredad, y una manifestación de la presencia de Dios. Para nosotros estas promesas se ven cumplidas en los numerosos miembros de su Iglesia. Nosotros los cristianos contamos a Abraham como nuestro padre espiritual al haber recibido estas promesas que se cumplen en Jesucristo. La promesa de una tierra prometida es para nosotros figura de nuestra patria celestial que Jesucristo nos da por su muerte y Resurrección. Así como Dios se hace presente a Abraham, Jesúcristo verdadero Dios nos trae la presencia divina entre nosotros. La Transfiguración que contemplamos en el evangelio de este domingo es un breve anticipo donde Jesús nos revela su gloria divina. Esta Cuaresma es un tiempo propicio para que al igual que Abraham nosotros podamos practicar nuestra confianza en las promesas de nuestro Dios. ¿Qué nos promete? La vida eterna en Jesucristo su Hijo, salvador y redentor nuestro.
“El Señor es mi luz y mi salvación.” – Salmo 26:1a
La meta de nuestras vidas es llegar a la comunión eterna con Dios. Hacia esta meta final Dios mismo nos ayuda y va guiando nuestro caminar. Estas dos cosas es lo que proclama el salmista este domingo cuando nos invita a cantar: “el Señor es mi luz y mi salvación.” Dios nos da la luz que nos guía por los caminos de oscuridad del mundo. Él nos protege de los peligros así como protegió a su siervo David cuando era perseguido por las fuerzas del rey Saúl. Este salmo es una invitación a reconocer la presencia de Dios, sabiendo que Él está siempre cerca de sus elegidos. Sabiendo que Dios está cerca a nosotros podemos clamar “¡ten piedad de mí, respóndeme! Esto no es grito de desesperación, sino de fe y confianza en Dios, al saberlo cerca a nosotros y creer en fe que sólo Él nos puede salvar. Que esta temporada de Cuaresma sea una ocasión de callar un poco el ruido de nuestra vida, para así poder escuchar la voz de Dios que nos llama a convertirnos hacia Él.
“Hermanos, sean imitadores míos, y fíjense en los que viven según el modelo que tienen en nosotros.” – Filipenses 3:17
Una de las alegrías con la contamos los católicos es el de poder contar con el testimonio de vida de los santos, cuyas vidas nos muestran como se puede responder a la gracia de Dios, y vivir de acuerdo a su voluntad en nuestro propio entorno. Sus vidas nos instruyen y son modelos para nosotros. Ha habido santos, como san Ignacio de Loyola, que se convierten a Cristo precisamente leyendo las vidas de otros santos. Así san Pablo nos exhorta a ser imitadores suyos, y a imitar también las acciones de otros fieles convertidos a Cristo. Esto es propio porque el que se decide seguir a Cristo es alguien que se parece a él. El fiel cristiano comparte incluso la brillantez de Cristo, cuyo fulgor vieron los discípulos en la Transfiguración. En contraste, san Pablo nos menciona a los que viven sólo para sí mismos, actuando no de acuerdo a la voluntad De Dios, sino siguiendo sus apetitos, haciendo de su vientre su propio dios. Que esta lectura nos recuerde que tenemos en los santos modelos a seguir para ser como Cristo, alcanzar así con seguridad la corona del cielo.
 
“Este es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo.” – Lucas 9:35
El evento de la Transfiguración que meditamos este segundo domingo de Cuaresma lo podemos entender como un fugaz anticipo de la Pascua.  Tenemos que leerlo en el contexto de las dos predicciones de la Pasión que se encuentran antes y después de este pasaje.  No hay gloria si no hay cruz.]]>
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“No tentarás al Señor, tu Dios”- 1er Domingo de Cuaresma https://vayanalmundo.org/no-tentaras-al-senor-tu-dios-1er-domingo-de-cuaresma/ Wed, 06 Mar 2019 18:20:26 +0000 https://vayanalmundo.org/?p=12106 https://vayanalmundo.org/no-tentaras-al-senor-tu-dios-1er-domingo-de-cuaresma/#comments https://vayanalmundo.org/no-tentaras-al-senor-tu-dios-1er-domingo-de-cuaresma/feed/ 17 <p>  “…ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado.” – Deuteronomio 26:10 En la primera lectura vemos la descripción de la ceremonia del ofrecimiento del sacrificio de los primeros frutos que el pueblo de Dios ofrecería al llegar a la Tierra Prometida.  Este sacrificio se realizaba en reconocimiento […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/no-tentaras-al-senor-tu-dios-1er-domingo-de-cuaresma/">“No tentarás al Señor, tu Dios”- 1er Domingo de Cuaresma</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p>  

“…ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado.” – Deuteronomio 26:10

En la primera lectura vemos la descripción de la ceremonia del ofrecimiento del sacrificio de los primeros frutos que el pueblo de Dios ofrecería al llegar a la Tierra Prometida.  Este sacrificio se realizaba en reconocimiento del dominio de Dios sobre la creación; de cierta manera devolviéndole a Dios lo que le pertenece.  Este reconocimiento de los primeros frutos de la cosecha, los animales y los hijos tiene como propósito el condicionar al pueblo de Dios a poner a su Señor como primero ante todo.  Este propósito forma gran parte de lo que la Iglesia nos invita a nosotros hoy en día a vivir en esta Cuaresma: re-orientar nuestra vida para que Dios sea nuestro primer pensamiento, nuestro Sumo Bien, nuestro todo.  Esta re-orientación la realizamos no sólo con buenos deseos, sino apoyados de los pilares del ayuno, la oración y la limosna. Re-orientamos nuestra vida entera, sin guardarnos nada. Nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestro dinero, nuestra sexualidad, todo lo volvemos al servicio del Señor, sin guardarnos nada. Hacer esto es una forma de agradecimiento a Dios por su bondad con nosotros. Que Dios nos ayude en esta Cuaresma a tener una actitud de agradecimiento, y volver todo nuestro ser hacia Él.

“En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad” – Romanos 10:10

En la segunda lectura san Pablo nos exhorta a profesar con la boca lo que creemos con el corazón.  No nos equivoquemos al pensar que creer con el corazón expresa un tierno, pero difuso sentimiento; para la gente en tiempos de Pablo, el corazón es centro vital.  Decir que uno siente con el corazón envuelve el sentir con una convicción que envuelve todo nuestro ser. La fe que con el corazón creemos necesita una expresión exterior.  Por eso nosotros los católicos expresamos nuestra fe con todos los sentidos: cantamos, peregrinamos, alzamos las manos, usamos colores, incienso, etc.  Por eso en la Cuaresma se nos imponen cenizas como signo exterior de nuestro arrepentimiento interior.  En este pasaje vemos la razón de ser de la Iglesia: el proclamar la Buena Nueva de Jesucristo a manera de que llegue este mensaje a nuestra corazón y podamos así confesar que Jesús es el Señor.  Decir que Jesús es el Señor significa que Jesús es Dios.  Decir que Jesús es Dios expresa nuestra fe trinitaria, y significa que con su muerte nos trae la salvación.  ¿De qué nos salva Jesús? Del pecado y  de la consecuencia del pecado, que es la muerte.  ¿Has sido salvado alguna vez de hacer un trabajo, o de pagar algún castigo? ¿Cómo te sentiste? Con un gran alivio, y seguramente agradecido.  ¿Y cómo te sientes al saber que Jesús te salvó del abismo de la muerte? Que nuestra respuesta a su salvación sea vivir siempre en agradecimiento.

 

“…Se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio.” – Lucas 4:2-3

En el evangelio de este domingo Lucas nos describe las tentaciones de Jesús en el desierto, el último episodio antes de que comience el ministerio público de Jesús.  Este pasaje contiene una gran riqueza de significado que nunca terminaremos de sondear, y por tanto, te invito a que leas este pasaje una y otra vez esta semana para que Dios te vaya iluminando mas sobre su significado.  Jesús al pasar por estas tentaciones quiere demostrarnos como nosotros podemos resistir las tentaciones también. El desierto en la Biblia es un lugar de peligro, donde habitan bestias salvajes. El numero cuarenta evoca los cuarenta años de prueba que el pueblo de Dios paso, también en el desierto al salir de Egipto. A diferencia del pueblo de Dios, que cayó en la tentación al quejarse por el hambre y la sed, y cayó también en la idolatría, aquí Jesús pone su confianza en Dios, y por su fidelidad a la voluntad del Padre, sale triunfante de la prueba. Que esta temporada de Cuaresma nos sirva para nosotros también poner nuestra confianza en Dios por medio de la oración, el ayuno y la abstinencia.

 

Lecturas de Esta Semana:http://www.usccb.org/bible/lecturas/031019.cfm

 

 

 

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  “…ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado.” – Deuteronomio 26:10 En la primera lectura vemos la descripción de la ceremonia del ofrecimiento del sacrificio de los primeros frutos que el pueblo de Dios ofrecería al l... “…ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado.” – Deuteronomio 26:10
En la primera lectura vemos la descripción de la ceremonia del ofrecimiento del sacrificio de los primeros frutos que el pueblo de Dios ofrecería al llegar a la Tierra Prometida.  Este sacrificio se realizaba en reconocimiento del dominio de Dios sobre la creación; de cierta manera devolviéndole a Dios lo que le pertenece.  Este reconocimiento de los primeros frutos de la cosecha, los animales y los hijos tiene como propósito el condicionar al pueblo de Dios a poner a su Señor como primero ante todo.  Este propósito forma gran parte de lo que la Iglesia nos invita a nosotros hoy en día a vivir en esta Cuaresma: re-orientar nuestra vida para que Dios sea nuestro primer pensamiento, nuestro Sumo Bien, nuestro todo.  Esta re-orientación la realizamos no sólo con buenos deseos, sino apoyados de los pilares del ayuno, la oración y la limosna. Re-orientamos nuestra vida entera, sin guardarnos nada. Nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestro dinero, nuestra sexualidad, todo lo volvemos al servicio del Señor, sin guardarnos nada. Hacer esto es una forma de agradecimiento a Dios por su bondad con nosotros. Que Dios nos ayude en esta Cuaresma a tener una actitud de agradecimiento, y volver todo nuestro ser hacia Él.
“En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad” – Romanos 10:10
En la segunda lectura san Pablo nos exhorta a profesar con la boca lo que creemos con el corazón.  No nos equivoquemos al pensar que creer con el corazón expresa un tierno, pero difuso sentimiento; para la gente en tiempos de Pablo, el corazón es centro vital.  Decir que uno siente con el corazón envuelve el sentir con una convicción que envuelve todo nuestro ser. La fe que con el corazón creemos necesita una expresión exterior.  Por eso nosotros los católicos expresamos nuestra fe con todos los sentidos: cantamos, peregrinamos, alzamos las manos, usamos colores, incienso, etc.  Por eso en la Cuaresma se nos imponen cenizas como signo exterior de nuestro arrepentimiento interior.  En este pasaje vemos la razón de ser de la Iglesia: el proclamar la Buena Nueva de Jesucristo a manera de que llegue este mensaje a nuestra corazón y podamos así confesar que Jesús es el Señor.  Decir que Jesús es el Señor significa que Jesús es Dios.  Decir que Jesús es Dios expresa nuestra fe trinitaria, y significa que con su muerte nos trae la salvación.  ¿De qué nos salva Jesús? Del pecado y  de la consecuencia del pecado, que es la muerte.  ¿Has sido salvado alguna vez de hacer un trabajo, o de pagar algún castigo? ¿Cómo te sentiste? Con un gran alivio, y seguramente agradecido.  ¿Y cómo te sientes al saber que Jesús te salvó del abismo de la muerte? Que nuestra respuesta a su salvación sea vivir siempre en agradecimiento.
 
“…Se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio.” – Lucas 4:2-3
En el evangelio de este domingo Lucas nos describe las tentaciones de Jesús en el desierto, el último episodio antes de que comience el ministerio público de Jesús.  Este pasaje contiene una gran riqueza de significado que nunca terminaremos de sondear, y por tanto, te invito a que leas este pasaje una y otra vez esta semana para que Dios te vaya iluminando mas sobre su significado.  Jesús al pasar por estas tentaciones quiere demostrarnos como nosotros podemos resistir las tentaciones también. El desierto en la Biblia es un lugar de peligro, donde habitan bestias salvajes. El numero cuarenta evoca los cuarenta años de prueba que el pueblo de Dios paso, también en el desierto al salir de Egipto. A diferencia del pueblo de Dios, que cayó en la tentación al quejarse por el hambre y la sed, y cayó también en la idolatría, aquí Jesús pone su confianza en Dios, y por su fidelidad a la voluntad del Padre, sale triunfante de la prueba.]]>
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¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego?-8o. Domingo Ordinario https://vayanalmundo.org/puede-acaso-un-ciego-guiar-a-otro-ciego-8o-domingo-ordinario/ Wed, 27 Feb 2019 17:57:10 +0000 https://vayanalmundo.org/?p=12072 https://vayanalmundo.org/puede-acaso-un-ciego-guiar-a-otro-ciego-8o-domingo-ordinario/#respond https://vayanalmundo.org/puede-acaso-un-ciego-guiar-a-otro-ciego-8o-domingo-ordinario/feed/ 0 <p>“Al agitar el cernidor, aparecen las basuras; en la discusión aparecen los defectos del hombre.” Eclesiástico 27-4 La primera lectura de este octavo domingo del tiempo ordinario hacer referencia a varios tipos de pruebas. La mejor medida del carácter de alguien es ver cómo responde ante las pruebas. Así como al agitar el colador quedan […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/puede-acaso-un-ciego-guiar-a-otro-ciego-8o-domingo-ordinario/">¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego?-8o. Domingo Ordinario</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p> “Al agitar el cernidor, aparecen las basuras; en la discusión aparecen los defectos del hombre.” Eclesiástico 27-4

La primera lectura de este octavo domingo del tiempo ordinario hacer referencia a varios tipos de pruebas. La mejor medida del carácter de alguien es ver cómo responde ante las pruebas. Así como al agitar el colador quedan en él las basuras no deseadas, al probar a alguien en su manera de hablar se descubren sus defectos. Nuestras palabras revelan el interior de nuestro corazón, y dejan al descubierto nuestro pensar, o nuestra falta de pensar. Así como el fuego pone a prueba la calidad de la vasija de barro, así el consejo del hombre demuestra su entereza. Finalmente, así como el fruto del árbol revela la calidad del mismo, las acciones del hombre nos dicen si el hombre es malo o bueno. Ya sabemos de parte de Jesucristo su opinión sobre lo que se tiene que hacer con un árbol que no brinda buenos frutos: hay que cortarlo. De la misma manera, Dios cortará de su presencia a aquél que por su maldad no haya dado frutos de conversión. Que Dios nos dé el discernimiento para poder evaluar las palabras y acciones de las personas, para aprender de ellas si son buenas, o llamarlas a la conversión si no llegan a la medida de Dios.

¡Qué bueno es darte gracias, Señor! Salmo – (cf. 91:2a)

La gratitud del ser humano es una disposición que agrada a Dios, y este domingo el salmista nos repite este mensaje: “¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo.” De acuerdo a la introducción al salmo, este himno de agradecimiento es para realizarse durante el sábado, el día original del Señor. El salmista da gracias a Dios en canto, usando instrumentos musicales, buscando la mejor manera de ofrecer su alabanza a Dios. El salmista nos describe la manera en que el justo prospera: alto como una palma, fuerte como un cedro. Así sucede con los que creen en Dios – cada vez se parecen más a Él. En unos versículos no incluidos en la liturgia, el salmista nos describe al malvado también floreciendo, pero no de manera majestuosa como el bueno, sino de una manera burda, como la hierba. Esta hierba solo estorba, erosionando el suelo y trayendo malestar a la tierra. El justo, sin embargo, es fuente de abundante fruto, aun en su vejez, como nos dice el salmista. Que el Señor nos conceda en su gracia el tener siempre una actitud de agradecimiento en nuestro corazón, reconociendo la grandeza de sus obras.

 

“¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?” – 1 Corintios 15:55

La Resurrección de Jesús es el centro de la esperanza cristiana, y san Pablo se ocupó de predicar y explicar su magnitud. En la segunda lectura de los últimos tres domingos la Iglesia nos ha presentado para nuestra reflexión, edificación, y crecimiento en la fe pasajes tomados del capitulo 15 de la Primera Carta a los Corintios. En este capítulo Pablo defiende el evento de la Resurrección como algo comprobable por el hecho del testimonio de los discípulos de Jesús, y muchas personas más. Por eso él, y los demás discípulos predican a Jesús resucitado. En este domingo, su enseñanza sobre la resurrección llega a su cúlmen. La Resurrección implica una transformación. Por la Resurrección de Cristo, el ser humano tiene la esperanza de la vida eterna. La naturaleza humana comparte de la incorruptibilidad de Cristo. La muerte ha sido vencida por Cristo, y no tiene la última palabra sobre nosotros. Esta esperanza nos da el aliento para seguir adelante en la vida, a pesar de toda prueba. Reforzados en la fe, Pablo nos exhorta a estar firmes y siempre progresando en la obra del Señor. Que Dios por su gracia nos conceda el mantenernos seguros en nuestra fe.

“¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego?” – Lucas 6:39

El texto del evangelio de este domingo forma parte del mensaje de las Bienaventuranzas que escuchamos la semana pasada. Como tal, debemos considerarlo como parte de la enseñanzas que Jesús quiere sean formativas para todos aquellos que se decidan a seguirlo. Nosotros que tenemos la gracia de conocer a Jesús, e incluso nos consideramos sus discípulos, estamos llamados a guiar a otros hacia Jesús. La advertencia de Jesús de como un ciego no puede guiar a otro ciego quizás esté ligada a la advertencia que oímos la semana pasada: “no juzgen, y no serán juzgados.” No podemos estar cegados por nuestras propias faltas. Jesús nos dice “¿Cómo es que miras la astilla que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?” El pecado en el que vivimos muchas veces nubla nuestro entendimiento, y no podemos ver la luz que Jesucristo nos da. Hay que pedirle a Dios que purifique nuestro corazón para que podamos ver claramente el camino que Él nos tiene trazado. La siguiente admonición “No está el discípulo por encima del maestro” sería una advertencia de cuidarse de aquellos falsos maestros, que en su vanidad inventan doctrinas, por querer estar “encima del maestro.” Jesús nos ha dejado su enseñanza en su Palabra, Palabra que es viva y se manifiesta también por la enseñanza de la Iglesia. Que nuestro Señor nos conceda la humildad de llamar a otros a Él en humildad y obediencia.

 

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“Al agitar el cernidor, aparecen las basuras; en la discusión aparecen los defectos del hombre.” Eclesiástico 27-4 La primera lectura de este octavo domingo del tiempo ordinario hacer referencia a varios tipos de pruebas. La primera lectura de este octavo domingo del tiempo ordinario hacer referencia a varios tipos de pruebas. La mejor medida del carácter de alguien es ver cómo responde ante las pruebas. Así como al agitar el colador quedan en él las basuras no deseadas, al probar a alguien en su manera de hablar se descubren sus defectos. Nuestras palabras revelan el interior de nuestro corazón, y dejan al descubierto nuestro pensar, o nuestra falta de pensar. Así como el fuego pone a prueba la calidad de la vasija de barro, así el consejo del hombre demuestra su entereza. Finalmente, así como el fruto del árbol revela la calidad del mismo, las acciones del hombre nos dicen si el hombre es malo o bueno. Ya sabemos de parte de Jesucristo su opinión sobre lo que se tiene que hacer con un árbol que no brinda buenos frutos: hay que cortarlo. De la misma manera, Dios cortará de su presencia a aquél que por su maldad no haya dado frutos de conversión. Que Dios nos dé el discernimiento para poder evaluar las palabras y acciones de las personas, para aprender de ellas si son buenas, o llamarlas a la conversión si no llegan a la medida de Dios.
¡Qué bueno es darte gracias, Señor! Salmo – (cf. 91:2a)
La gratitud del ser humano es una disposición que agrada a Dios, y este domingo el salmista nos repite este mensaje: “¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo.” De acuerdo a la introducción al salmo, este himno de agradecimiento es para realizarse durante el sábado, el día original del Señor. El salmista da gracias a Dios en canto, usando instrumentos musicales, buscando la mejor manera de ofrecer su alabanza a Dios. El salmista nos describe la manera en que el justo prospera: alto como una palma, fuerte como un cedro. Así sucede con los que creen en Dios – cada vez se parecen más a Él. En unos versículos no incluidos en la liturgia, el salmista nos describe al malvado también floreciendo, pero no de manera majestuosa como el bueno, sino de una manera burda, como la hierba. Esta hierba solo estorba, erosionando el suelo y trayendo malestar a la tierra. El justo, sin embargo, es fuente de abundante fruto, aun en su vejez, como nos dice el salmista. Que el Señor nos conceda en su gracia el tener siempre una actitud de agradecimiento en nuestro corazón, reconociendo la grandeza de sus obras.
 
“¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?” – 1 Corintios 15:55
La Resurrección de Jesús es el centro de la esperanza cristiana, y san Pablo se ocupó de predicar y explicar su magnitud. En la segunda lectura de los últimos tres domingos la Iglesia nos ha presentado para nuestra reflexión, edificación, y crecimiento en la fe pasajes tomados del capitulo 15 de la Primera Carta a los Corintios. En este capítulo Pablo defiende el evento de la Resurrección como algo comprobable por el hecho del testimonio de los discípulos de Jesús, y muchas personas más. Por eso él, y los demás discípulos predican a Jesús resucitado. En este domingo, su enseñanza sobre la resurrección llega a su cúlmen. La Resurrección implica una transformación. Por la Resurrección de Cristo, el ser humano tiene la esperanza de la vida eterna. La naturaleza humana comparte de la incorruptibilidad de Cristo. La muerte ha sido vencida por Cristo, y no tiene la última palabra sobre nosotros. Esta esperanza nos da el aliento para seguir adelante en la vida, a pesar de toda prueba. Reforzados en la fe, Pablo nos exhorta a estar firmes y siempre progresando en la obra del Señor. Que Dios por su gracia nos conceda el mantenernos seguros en nuestra fe.
“¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego?” – Lucas 6:39
El texto del evangelio de este domingo forma parte del mensaje de las Bienaventuranzas que escuchamos la semana pasada. Como tal, debemos considerarlo como parte de la enseñanzas que Jesús quiere sean for...]]>
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Amen a sus enemigos-7o Domingo Ordinario https://vayanalmundo.org/amen-a-sus-enemigos-7o-domingo-ordinario/ Wed, 20 Feb 2019 10:36:21 +0000 https://vayanalmundo.org/?p=11994 https://vayanalmundo.org/amen-a-sus-enemigos-7o-domingo-ordinario/#comments https://vayanalmundo.org/amen-a-sus-enemigos-7o-domingo-ordinario/feed/ 7 <p>“El Señor le dará a cada uno según su justicia y su lealtad” – 1 Samuel 26:23 El hombre justo sigue la voluntad de Dios, y el rey David en la primera lectura de este domingo se muestra como alguien que vive y piensa “según el corazón de Dios.” David en este pasaje se niega […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/amen-a-sus-enemigos-7o-domingo-ordinario/">Amen a sus enemigos-7o Domingo Ordinario</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p> “El Señor le dará a cada uno según su justicia y su lealtad” – 1 Samuel 26:23

El hombre justo sigue la voluntad de Dios, y el rey David en la primera lectura de este domingo se muestra como alguien que vive y piensa “según el corazón de Dios.” David en este pasaje se niega a tomar la oportunidad de matar a Saúl, aun a pesar de haber sido perseguido sin piedad por él, quien por envidia buscaba matarle. Con esto, David se muestra fiel a las promesas de Dios, y no busca tomar la vida de Saúl, quien aun a pesar de sus faltas, había sido ungido por Dios. David es un hombre de fe y sabe que no le corresponde a él hacer pagar a Saúl por sus acciones, más bien sufre pacientemente sus agravios. Por estas razones David es modelo para nosotros. ¿Cuántas veces nosotros tomamos la oportunidad de tomar ventaja de alguien cuando está en una posición de debilidad? ¿Cuántas veces nos vengamos de los que nos han causado daño? David confía en el Señor y es paciente sabiendo que él le hará justicia. Oremos para Dios nos conceda imitar a David y actuar siempre de acuerdo a su voluntad.

“El Señor es compasivo y misericordioso.” – Salmo 102:8a

Alabar y bendecir a Dios es un gran privilegio que tenemos nosotros sus criaturas. El bendecir su nombre atrae hacia nosotros la bendición de Dios. Este es uno de los beneficios que Dios nos da, entre los numerosos y grandes beneficios de la creación y la vida que nos da. Dios nos da su bendición, su cuidado, su gracia. Los versículos esocogidos para este domingo enumeran como dones de su bendición el perdón de los pecados, y la restauración a la vida. Entre todos los beneficios con que Dios nos mostró su amor misericordioso están estos dos: el perdón y la vida. Tanto nos amó Dios que nos mandó a su Hijo único para salvarnos. Jesús nació por nosotros, para traernos el perdón y darnos una nueva vida en libertad. Por eso el salmista se desborda de agradecimiento e inspirado por el Espiritu Santo nos deja de manera bellísima la descripción de Dios como “clemente y compasivo, lento a la cólera y lleno de amor.” Que diferente a nosotros, que con frecuencia somos precisamente lo contrario. Llenos de su amor, roguemos para que día a día podamos parecernos más a nuestro Dios misericordioso.

 

El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. – 1 Corintios 15:48

La Resurrección de Jesús es el evento central de nuestra fe. El domingo pasado escuchamos la enseñanza de San Pablo, quien nos dijo: “si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, y vana es su fe” (1 Corintios 15:16). Ahora en la segunda lectura de este domingo, San Pablo nos habla de Adán, el prototipo, y Jesús, el segundo Adán, como el cumplimiento. Somos miembros de la familia humana, y pertenecemos a Adán al nacer, pero espiritualmente hablando, somos de Cristo, pues en él hemos renacido a una nueva vida de gracia por el Bautismo. Si no conocemos a Cristo, nos quedamos con lo de este mundo, con lo que es sólo terrenal. Al conocer a Cristo, tenemos abiertas las puertas del cielo. Jesucristo, nos dice San Pablo, es primogénito en todo. Él es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia. Esto significa que al resucitar él, entonces también nosotros resucitaremos. Que quede claro, este argumento no significa que el espíritu es bueno y la carne es mala. Lo que resucita es la carne. El ser humano en su resurrección es restaurado al plan original de Dios. Que Él por su gracia nos guíe a un mejor entendimiento y anhelo de su segunda venida, para vivir siempre en su compañía.

Amen a sus enemigos, hagan bien a los que los odien, – Lucas 6:27b

En el evangelio de este domingo Lucas el evangelista nos muestra varias de las enseñanzas de Jesús que demuestran que él no es maestro ordinario, y que va más allá de las enseñanzas de otros. Jesús nos llama a amar, no sólo al que nos ama, sino incluso a nuestros enemigos, buscando hacerle bien a los que nos odian. Jesús nos llama a amar como Dios ama: a todos sin importar lo bueno o malo que sean. Y Jesús también nos enseña a amar como el Padre ama, no a medias, no simplemente sin hacer daño, o por conveniencia, sino deseando el bien para los demás. Esta manera de amar es una enseñanza que haría mucho bien en el mundo. Hace unos cuantos días celebramos en la sociedad el “día del amor y de la amistad” intercambiando dulces, tarjetas y buenos deseos. No que esto sea malo, pero creo que nosotros podemos hacer una contribución más grande para mostrarle al mundo el amor verdadero, el amor que proviene de Dios. Podemos empezar amando y enseñando esta manera de amar a nuestras familias. Podemos enseñar a las parejas jóvenes pensando en casarse que el verdadero amor no es un sentimiento que va y viene, sino que el amor verdadero es una decisión que es reforzada por la gracia de Dios en el sacramento del matrimonio. Que Dios nos ayude y nos guíe a crecer en su amor.

 

 

Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/022419.cfm

 

 

 

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“El Señor le dará a cada uno según su justicia y su lealtad” – 1 Samuel 26:23 El hombre justo sigue la voluntad de Dios, y el rey David en la primera lectura de este domingo se muestra como alguien que vive y piensa “según el corazón de Dios. El hombre justo sigue la voluntad de Dios, y el rey David en la primera lectura de este domingo se muestra como alguien que vive y piensa “según el corazón de Dios.” David en este pasaje se niega a tomar la oportunidad de matar a Saúl, aun a pesar de haber sido perseguido sin piedad por él, quien por envidia buscaba matarle. Con esto, David se muestra fiel a las promesas de Dios, y no busca tomar la vida de Saúl, quien aun a pesar de sus faltas, había sido ungido por Dios. David es un hombre de fe y sabe que no le corresponde a él hacer pagar a Saúl por sus acciones, más bien sufre pacientemente sus agravios. Por estas razones David es modelo para nosotros. ¿Cuántas veces nosotros tomamos la oportunidad de tomar ventaja de alguien cuando está en una posición de debilidad? ¿Cuántas veces nos vengamos de los que nos han causado daño? David confía en el Señor y es paciente sabiendo que él le hará justicia. Oremos para Dios nos conceda imitar a David y actuar siempre de acuerdo a su voluntad.

“El Señor es compasivo y misericordioso.” – Salmo 102:8a
Alabar y bendecir a Dios es un gran privilegio que tenemos nosotros sus criaturas. El bendecir su nombre atrae hacia nosotros la bendición de Dios. Este es uno de los beneficios que Dios nos da, entre los numerosos y grandes beneficios de la creación y la vida que nos da. Dios nos da su bendición, su cuidado, su gracia. Los versículos esocogidos para este domingo enumeran como dones de su bendición el perdón de los pecados, y la restauración a la vida. Entre todos los beneficios con que Dios nos mostró su amor misericordioso están estos dos: el perdón y la vida. Tanto nos amó Dios que nos mandó a su Hijo único para salvarnos. Jesús nació por nosotros, para traernos el perdón y darnos una nueva vida en libertad. Por eso el salmista se desborda de agradecimiento e inspirado por el Espiritu Santo nos deja de manera bellísima la descripción de Dios como “clemente y compasivo, lento a la cólera y lleno de amor.” Que diferente a nosotros, que con frecuencia somos precisamente lo contrario. Llenos de su amor, roguemos para que día a día podamos parecernos más a nuestro Dios misericordioso.
 
El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. – 1 Corintios 15:48
La Resurrección de Jesús es el evento central de nuestra fe. El domingo pasado escuchamos la enseñanza de San Pablo, quien nos dijo: “si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, y vana es su fe” (1 Corintios 15:16). Ahora en la segunda lectura de este domingo, San Pablo nos habla de Adán, el prototipo, y Jesús, el segundo Adán, como el cumplimiento. Somos miembros de la familia humana, y pertenecemos a Adán al nacer, pero espiritualmente hablando, somos de Cristo, pues en él hemos renacido a una nueva vida de gracia por el Bautismo. Si no conocemos a Cristo, nos quedamos con lo de este mundo, con lo que es sólo terrenal. Al conocer a Cristo, tenemos abiertas las puertas del cielo. Jesucristo, nos dice San Pablo, es primogénito en todo. Él es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia. Esto significa que al resucitar él, entonces también nosotros resucitaremos. Que quede claro, este argumento no significa que el espíritu es bueno y la carne es mala. Lo que resucita es la carne. El ser humano en su resurrección es restaurado al plan original de Dios. Que Él por su gracia nos guíe a un mejor entendimiento y anhelo de su segunda venida, para vivir siempre en su compañía.
Amen a sus enemigos, hagan bien a los que los odien, – Lucas 6:27b
En el evangelio de este domingo Lucas el evangelista nos muestra varias de las enseñanzas de Jesús que demuestran que él no es maestro ordinario, y que va más allá de las enseñanzas de otros. Jesús nos llama a amar, no sólo al que nos ama, sino incluso a nuestros enemigos, buscando hacerle bien a los que nos odian.]]>
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Confianza en Dios-6o Domingo Tiempo Ordinario https://vayanalmundo.org/confianza-en-dios-6o-domingo-tiempo-ordinario/ Wed, 13 Feb 2019 10:25:21 +0000 https://vayanalmundo.org/?p=11906 https://vayanalmundo.org/confianza-en-dios-6o-domingo-tiempo-ordinario/#comments https://vayanalmundo.org/confianza-en-dios-6o-domingo-tiempo-ordinario/feed/ 8 <p>“Bendito quien se fía del Señor, pues no defraudará el Señor su confianza.” – Jeremías 17:7 La primera lectura de este domingo contiene un gran mensaje para nosotros como creyentes: ¿confiamos en Dios, o en los hombres? Si somos sinceros, pronto llegaremos a la conclusión de que no podemos confiar ni siquiera en nosotros mismos […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/confianza-en-dios-6o-domingo-tiempo-ordinario/">Confianza en Dios-6o Domingo Tiempo Ordinario</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p> “Bendito quien se fía del Señor, pues no defraudará el Señor su confianza.” – Jeremías 17:7

La primera lectura de este domingo contiene un gran mensaje para nosotros como creyentes: ¿confiamos en Dios, o en los hombres? Si somos sinceros, pronto llegaremos a la conclusión de que no podemos confiar ni siquiera en nosotros mismos para realizar lo que es bueno. San Pablo nos dice “puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero (Romanos 7:19). Si no podemos confiar en nosotros mismos, mucho menos en otras personas. ¿En quién entonces confiar? Para nosotros los cristianos, la respuesta es muy fácil: debemos confiar en Dios. La persona que confía en Dios es como un árbol bien enraizado. La imagen que usa el profeta Jeremías es parecida a lo que Jesús nos enseña en el evangelio de Juan: “el que cree en mí, como dice la Escritura: de su seno correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38). Ese torrente de agua es la gracia de Dios que nos da, es el agua que tiene como fuente el costado de Cristo. Oremos a Dios para que en medio de la aridez de la vida confiemos en Él y podamos buscar las aguas abundantes de su gracia.

Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes.” 1 Corintios 15:17

Nuestra fe en Cristo es fuente de esperanza y vida para nosotros. Es esperanza y vida porque, como Cristo resucitó, también nosotros resucitaremos en el último día. Por eso la Resurrección de Cristo es pilar de nuestra fe que no podemos hacer a un lado. Este es el problema con el que se enfrentó Pablo dentro de la comunidad de Corintio, la falta de fe en nuestra resurrección. En la segunda lectura de este domingo oímos a Pablo argumentar lo absurdo que es negar esta verdad de nuestra fe. Si nosotros no resucitamos, Cristo tampoco resucitó. Y si Cristo no resucitó entonces, ¿qué estamos haciendo aquí en la Iglesia? La fe Cristiana depende de la veracidad de la Resurrección. Si no hubiera resurrección, seríamos como los no creyentes y viviríamos sin la esperanza de una vida futura. Por eso la Iglesia siempre ha proclamado esta verdad, y desde la creación de los primeros símbolos de nuestra fe ha proclamado: “creo en la resurrección de los muertos.” Pidámosle a Dios con fe para que ilumine nuestro intelecto y nuestra voluntad para entender y aceptar con gozo las verdades de fe que nos enseña a través de su Iglesia.

“Bienaventurados los pobres, porque suyo es el Reino de Dios.” – Lucas 6:20

En la primera lectura de este domingo el profeta Jeremías nos hablaba de la importancia de poner nuestra confianza en Dios. Dios cumple sus promesas en la persona de Jesucristo, quien este domingo nos da la gran enseñanza de las bienaventuranzas. El mensaje de las bienaventuranzas combina muy bien con el mensaje de Jeremías. El poner nuestra confianza en Dios escuchando y siguiendo a Cristo no nos lleva a la riqueza en este mundo, sino que nos lleva a la abundancia del Reino de Dios. Confiar en Dios imitando a Cristo usualmente no nos gana fama, sino al rechazo y el oprobio de la gente. Así como el Jeremías tenia fuertes palabras de advertencia para los que ponen su confianza en los hombres, también Jesús en esta versión de las bienaventuranzas de acuerdo a Lucas tiene unos lamentos, o “ayes:” ¡Ay de los ricos!, ¡ay de los saciados!, ¡ay de los que se burlan!, ¡ay de los que buscan la fama! Confiar en Dios es el camino que nos lleva a la felicidad plena. En estos días, practiquemos el poner nuestra confianza en Dios, para que por su gracia seamos contados entre los bienaventurados cuando regrese el Señor.

 


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“Bendito quien se fía del Señor, pues no defraudará el Señor su confianza.” – Jeremías 17:7 La primera lectura de este domingo contiene un gran mensaje para nosotros como creyentes: ¿confiamos en Dios, o en los hombres? Si somos sinceros, La primera lectura de este domingo contiene un gran mensaje para nosotros como creyentes: ¿confiamos en Dios, o en los hombres? Si somos sinceros, pronto llegaremos a la conclusión de que no podemos confiar ni siquiera en nosotros mismos para realizar lo que es bueno. San Pablo nos dice “puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero (Romanos 7:19). Si no podemos confiar en nosotros mismos, mucho menos en otras personas. ¿En quién entonces confiar? Para nosotros los cristianos, la respuesta es muy fácil: debemos confiar en Dios. La persona que confía en Dios es como un árbol bien enraizado. La imagen que usa el profeta Jeremías es parecida a lo que Jesús nos enseña en el evangelio de Juan: “el que cree en mí, como dice la Escritura: de su seno correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38). Ese torrente de agua es la gracia de Dios que nos da, es el agua que tiene como fuente el costado de Cristo. Oremos a Dios para que en medio de la aridez de la vida confiemos en Él y podamos buscar las aguas abundantes de su gracia.
Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes.” 1 Corintios 15:17
Nuestra fe en Cristo es fuente de esperanza y vida para nosotros. Es esperanza y vida porque, como Cristo resucitó, también nosotros resucitaremos en el último día. Por eso la Resurrección de Cristo es pilar de nuestra fe que no podemos hacer a un lado. Este es el problema con el que se enfrentó Pablo dentro de la comunidad de Corintio, la falta de fe en nuestra resurrección. En la segunda lectura de este domingo oímos a Pablo argumentar lo absurdo que es negar esta verdad de nuestra fe. Si nosotros no resucitamos, Cristo tampoco resucitó. Y si Cristo no resucitó entonces, ¿qué estamos haciendo aquí en la Iglesia? La fe Cristiana depende de la veracidad de la Resurrección. Si no hubiera resurrección, seríamos como los no creyentes y viviríamos sin la esperanza de una vida futura. Por eso la Iglesia siempre ha proclamado esta verdad, y desde la creación de los primeros símbolos de nuestra fe ha proclamado: “creo en la resurrección de los muertos.” Pidámosle a Dios con fe para que ilumine nuestro intelecto y nuestra voluntad para entender y aceptar con gozo las verdades de fe que nos enseña a través de su Iglesia.
“Bienaventurados los pobres, porque suyo es el Reino de Dios.” – Lucas 6:20
En la primera lectura de este domingo el profeta Jeremías nos hablaba de la importancia de poner nuestra confianza en Dios. Dios cumple sus promesas en la persona de Jesucristo, quien este domingo nos da la gran enseñanza de las bienaventuranzas. El mensaje de las bienaventuranzas combina muy bien con el mensaje de Jeremías. El poner nuestra confianza en Dios escuchando y siguiendo a Cristo no nos lleva a la riqueza en este mundo, sino que nos lleva a la abundancia del Reino de Dios. Confiar en Dios imitando a Cristo usualmente no nos gana fama, sino al rechazo y el oprobio de la gente. Así como el Jeremías tenia fuertes palabras de advertencia para los que ponen su confianza en los hombres, también Jesús en esta versión de las bienaventuranzas de acuerdo a Lucas tiene unos lamentos, o “ayes:” ¡Ay de los ricos!, ¡ay de los saciados!, ¡ay de los que se burlan!, ¡ay de los que buscan la fama! Confiar en Dios es el camino que nos lleva a la felicidad plena. En estos días, practiquemos el poner nuestra confianza en Dios, para que por su gracia seamos contados entre los bienaventurados cuando regrese el Señor.
 

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Pescador de Hombres-5o. Domingo Tiempo Ordinario https://vayanalmundo.org/5o-domingo-tiempo-ordinario-pescador-de-hombres/ Wed, 06 Feb 2019 10:29:24 +0000 http://testsite.jcmoreno.net/?p=4702 https://vayanalmundo.org/5o-domingo-tiempo-ordinario-pescador-de-hombres/#comments https://vayanalmundo.org/5o-domingo-tiempo-ordinario-pescador-de-hombres/feed/ 8 <p>En este domingo, la liturgia nos presenta dos llamados: el de Isaias y el de Pedro con los primeros discipulos. Oremos para que Dios nos de la gracia de responder con prontitud y con fe como lo hicieron estos grandes hombres. Pulsa el enlace arriba para escuchar la reflexión.</p> <p>-Salmo cortesia de Yotam Monterrey<br /> https://www.youtube.com/watch?v=fctWU-i7ULA</p> <p>-Lecturas de este Domingo via USCCB<br /> http://www.usccb.org/bible/lecturas/020716.cfm<br /> Subscribete al podcast<br /> https://itunes.apple.com/us/podcast/vayan-al-mundo-ministerio/id695323086?mt=2</p> <p>Si te gusta el contenido, toma un momento para darnos un "review" en itunes:<br /> http://getpodcast.reviews/id/695323086</p> <p>Visita jcmoreno.net para más recursos para la evangelización</p> <p>Encuentranos en Facebook<br /> Facebook.com/VayanAlMundo</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/5o-domingo-tiempo-ordinario-pescador-de-hombres/">Pescador de Hombres-5o. Domingo Tiempo Ordinario</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p> “Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos.” – Isaías 6:3

En la primera lectura tenemos la visión inicial del profeta Isaias, fechada por la muerte del rey Ozías precisamente al año 742 AC.  En esta visión Isaias ve a Dios como rey en su trono, siendo adorado por serafines.  Estas creaturas son uno de los coros de ángeles (precisamente en este pasaje los vemos cantando “Santo Santo Santo es el Señor”).  Se les asocia usualmente con el fuego, como creaturas de fuego, por el ardor de su amor hacia el Señor, y en parte por esto ocupan el primer lugar de los 9 coros de ángeles.  La palabra serafín en hebreo tiene la misma raíz de otras palabras como quemar, y también brasa.  De cierta manera, el serafín “comparte” este ardor con Isaias al purificarle su boca con la brasa.  El canto de los serafines “Santo, Santo, Santo” es una revelación de la naturaleza de Dios.  Esta repetición es una manera de expresar que Dios es el más santo, la fuente de la santidad.  El lenguaje hebreo carece de términos superlativos (bueno-mejor, caliente-calientísimo) y por eso lo mas alto de un termino se expresa con repetición (otro ejemplo es “amen, amen, amen les digo”).

La fundación y las columnas del templo se estremecen ante el canto de los serafines, y el templo se inunda de humo, que representa la presencia de Dios (piensa en el uso de incienso en nuestras liturgias).

Ante la presencia de Dios, Isaias teme por su vida, y le hace darse cuenta de su condición de pecador, que le impide unirse a los serafines en su canto.

El último versículo del pasaje de este domingo nos muestra la pronta respuesta del profeta a la pregunta del Señor: ¿A quién enviaré?  A diferencia de otras figuras proféticas que encuentran excusas ante el llamado de Dios (Moisés-no se hablar; Jeremías-soy muy joven, etc.) Isaias contesta: “aquí estoy, envíame a mi.” La prontitud es digna de imitar para nosotros.  ¿Cuantas veces el Señor nos llama, dándonos oportunidades de servirle y de convertirnos hacia el?  La prontitud de Isaias es admirable, sobre todo porque Dios le revela en los versículos siguientes, que su misión resultará no en la conversión, sino en el endurecimiento de los corazones del pueblo de Dios.

“Fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito” – 1 Corintios 15:4

En la segunda lectura, san Pablo exhorta a los Corintios, recordándoles el contenido de su predicación, centrada en la Resurrección.  La Resurrección es central para los Cristianos, es lo que certifica a Cristo en su divinidad, y los apóstoles ven como su misión predicar el Evangelio, dando testimonio de la Resurrección.  En otra ocasión nos dice san Pablo, si Cristo no resucito, nuestra predicación es en vano, y nuestra fe es en vano (1 Cor 15:14).  En este pasaje, el apóstol da testimonio irrefutable de la Resurrección, en que Jesús se apareció a muchas personas después de su muerte.  Muchas de estas personas estaban aún vivas cuando se escribió esta carta, y de no haber sido verdad, hubieran objetado a su proclamación como hecho.  Aunado a todo esto, este pasaje es de suma importancia al ser el testimonio mas temprano de la resurrección de Jesús, escrito antes de los evangelios.

“Confiado en tu palabra, echaré las redes.” – Lucas 5:5

En el evangelio de este domingo vemos el inicio del ministerio público de Jesús, llamando a sus primeros discípulos.  De entrada nos llama la atención la manera con la que la gente buscaba oír a Jesús.  En nuestros propios días, ¿cuanta gente que necesita de Dios lo busca en otros lados?  Por gracia de Dios, aun hay muchos que lo buscan dentro de la Iglesia que Jesús estableció, y de eso soy testigo.

Para los Padres de la Iglesia, de barca de Pedro representa a la Iglesia; en su abundancia de pesca representa los frutos de la predicación, que a través de los siglos ha producido abundancia de santos.  Siguiendo esta imagen, Jesús se sube a la barca a enseñar a la muchedumbre, como ahora a través de la Iglesia continua a enseñar a todo el mundo.  La invitación de la Iglesia para ti en este domingo, es el de verte a ti también como barca –  ¿vas a dejar que Cristo la conduzca y así brindes abundante fruto?  Para poder hacer esto necesitamos tener la fe de Pedro, que dice, no veo la manera, pero porque tu lo ordenas lo haré.  Así tal vez nos sentimos nosotros también como Isaias-somos pecadores, y no vemos la manera en que Dios pueda actuar en nuestras vidas.  Como Pedro, caigamos de rodillas, esta vez pidiéndole a Dios que aleje de nosotros lo que nos separa de él.  En esta semana, sigamos el ejemplo de Isaias, pronto para seguir los mandatos de Dios, y de Pedro que con fe abre su corazón a la acción transformadora de Jesús.

 

 

-Lecturas de este Domingo via USCCB
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]]> En este domingo, la liturgia nos presenta dos llamados: el de Isaias y el de Pedro con los primeros discipulos. Oremos para que Dios nos de la gracia de responder con prontitud y con fe como lo hicieron estos grandes hombres. En la primera lectura tenemos la visión inicial del profeta Isaias, fechada por la muerte del rey Ozías precisamente al año 742 AC.  En esta visión Isaias ve a Dios como rey en su trono, siendo adorado por serafines.  Estas creaturas son uno de los coros de ángeles (precisamente en este pasaje los vemos cantando “Santo Santo Santo es el Señor”).  Se les asocia usualmente con el fuego, como creaturas de fuego, por el ardor de su amor hacia el Señor, y en parte por esto ocupan el primer lugar de los 9 coros de ángeles.  La palabra serafín en hebreo tiene la misma raíz de otras palabras como quemar, y también brasa.  De cierta manera, el serafín “comparte” este ardor con Isaias al purificarle su boca con la brasa.  El canto de los serafines “Santo, Santo, Santo” es una revelación de la naturaleza de Dios.  Esta repetición es una manera de expresar que Dios es el más santo, la fuente de la santidad.  El lenguaje hebreo carece de términos superlativos (bueno-mejor, caliente-calientísimo) y por eso lo mas alto de un termino se expresa con repetición (otro ejemplo es “amen, amen, amen les digo”).
La fundación y las columnas del templo se estremecen ante el canto de los serafines, y el templo se inunda de humo, que representa la presencia de Dios (piensa en el uso de incienso en nuestras liturgias).
Ante la presencia de Dios, Isaias teme por su vida, y le hace darse cuenta de su condición de pecador, que le impide unirse a los serafines en su canto.
El último versículo del pasaje de este domingo nos muestra la pronta respuesta del profeta a la pregunta del Señor: ¿A quién enviaré?  A diferencia de otras figuras proféticas que encuentran excusas ante el llamado de Dios (Moisés-no se hablar; Jeremías-soy muy joven, etc.) Isaias contesta: “aquí estoy, envíame a mi.” La prontitud es digna de imitar para nosotros.  ¿Cuantas veces el Señor nos llama, dándonos oportunidades de servirle y de convertirnos hacia el?  La prontitud de Isaias es admirable, sobre todo porque Dios le revela en los versículos siguientes, que su misión resultará no en la conversión, sino en el endurecimiento de los corazones del pueblo de Dios.
“Fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito” – 1 Corintios 15:4
En la segunda lectura, san Pablo exhorta a los Corintios, recordándoles el contenido de su predicación, centrada en la Resurrección.  La Resurrección es central para los Cristianos, es lo que certifica a Cristo en su divinidad, y los apóstoles ven como su misión predicar el Evangelio, dando testimonio de la Resurrección.  En otra ocasión nos dice san Pablo, si Cristo no resucito, nuestra predicación es en vano, y nuestra fe es en vano (1 Cor 15:14).  En este pasaje, el apóstol da testimonio irrefutable de la Resurrección, en que Jesús se apareció a muchas personas después de su muerte.  Muchas de estas personas estaban aún vivas cuando se escribió esta carta, y de no haber sido verdad, hubieran objetado a su proclamación como hecho.  Aunado a todo esto, este pasaje es de suma importancia al ser el testimonio mas temprano de la resurrección de Jesús, escrito antes de los evangelios.
“Confiado en tu palabra, echaré las redes.” – Lucas 5:5
En el evangelio de este domingo vemos el inicio del ministerio público de Jesús, llamando a sus primeros discípulos.  De entrada nos llama la atención la manera con la que la gente buscaba oír a Jesús.  En nuestros propios días, ¿cuanta gente que necesita de Dios lo busca en otros lados?  Por gracia de Dios, aun hay muchos que lo buscan dentro de la Iglesia que Jesús estableció, y de eso soy testigo.
Para los Padres de la Iglesia, de barca de Pedro representa a la Iglesia; en su abundancia de pesca representa los frutos de la predicación, que a través de los siglos ha producido abundancia de santos.  Siguiendo esta imagen,]]>
JC Moreno clean 17:09 <iframe width="320" height="30" src="https://vayanalmundo.org/?powerpress_embed=4702-evangeliocontemplado&amp;powerpress_player=mediaelement-audio" frameborder="0" scrolling="no"></iframe> 4702 Nadie es profeta en su propia tierra-4o Domingo Ordinario https://vayanalmundo.org/nadie-es-profeta-en-su-propia-tierra-4o-domingo-ordinario/ Thu, 31 Jan 2019 19:54:57 +0000 https://vayanalmundo.org/?p=11818 https://vayanalmundo.org/nadie-es-profeta-en-su-propia-tierra-4o-domingo-ordinario/#comments https://vayanalmundo.org/nadie-es-profeta-en-su-propia-tierra-4o-domingo-ordinario/feed/ 4 <p>“Desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones. – Jeremías 1:5b” Todas las Escrituras nos hablan de Jesucristo. En muchas ocasiones vemos que lo que sucedió en el Antiguo Testamento era prefiguración de lo que Jesús realizaría. Incluso los eventos de la vida de los profetas apuntan hacia Jesús. En la […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/nadie-es-profeta-en-su-propia-tierra-4o-domingo-ordinario/">Nadie es profeta en su propia tierra-4o Domingo Ordinario</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p> “Desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones. – Jeremías 1:5b”

Todas las Escrituras nos hablan de Jesucristo. En muchas ocasiones vemos que lo que sucedió en el Antiguo Testamento era prefiguración de lo que Jesús realizaría. Incluso los eventos de la vida de los profetas apuntan hacia Jesús. En la primera lectura de este cuarto domingo del tiempo ordinario vemos el llamado de Dios al profeta Jeremías. La misión del profeta estaba planeada por Dios antes de su nacimiento. De manera similar, la misión de Jesucristo era parte del plan eterno de Dios. Jeremías fue perseguido y rechazado por sus propios conciudadanos, al igual que Jesús es rechazado. Vemos el comienzo de esta persecución y rechazo en el evangelio de este domingo, con la gente que lo escuchó predicar admirada, sin saber cómo era posible que supiera tanto. A Jeremías lo tiraron a una cisterna seca, y lo dieron por muerto. A Jesús lo crucificaron y lo sepultaron en un sepulcro. Pero la muerte no lo detuvo. Dios lo resucitó al tercer día, y hoy está sentado a la derecha del Padre. Que Dios con su gracia nos permita apreciar la presencia de Jesucristo entre nosotros, y podamos así acoger su enseñanza en nuestro corazón.

“Si no tengo amor, de nada me sirve.” – 1 Corintios 13:3

En los últimos dos domingo hemos escuchado en la segunda lectura pasajes de san Pablo que nos hablan de los dones del Epíritu Santo. Estos dones, nos enseña san Pablo, son para el servicio de la comunidad, y se ejercen en unidad. En la lectura para este cuarto domingo ordinario escuchamos ahora de un don que es universal. La caridad debe darse en el corazón de todo cristiano. Sin la caridad, todos los demás dones son demostraciones exteriores sin significado interior, nos volvemos como una campana que sólo resuena, o platillos que aturden, como nos explica san Pablo. La caridad, y las otras virtudes teologales de esperanza y fe son indispensables en nuestra vida de fe, y por eso Dios nos da estos excelentes dones. La caridad, como nos describe bellamente san Pablo, es paciente, servicial y sin envidia. En es verdad el mayor don y virtud que Dios nos ha dado. No sólo eso, sino que de todos los demás dones, la caridad perdurará por siempre. Pidamos a Dios nos conceda el crecer en este don que nos une más a Él, practicando siempre la caridad con nuestros hermanos.

“Al oír estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira” – Lucas 4:28

En el evangelio de este domingo retomamos el pasaje que Lucas nos muestra como el primer acto de la misión pública de Jesús. Al expresar la profecía de Isaías sobre los signos que acompañarían la venida del Mesías, el pasaje de la semana anterior tenía ciertamente un tono de esperanza. En este domingo que continuamos con el pasaje, Jesús, al dar el ejemplo de Elías y Eliseo, les anuncia que también él sería rechazado y que más bien serían los gentiles quienes lo iban a escuchar. Con esto, el tono cambia completamente. La esperanza y el asombro que vimos inicialmente dan paso a la ira, la persecución, y el deseo de darle muerte. Aquí al inicio de su misión, su hora de sacrificio no ha llegado, y Jesús pasa en medio de ellos, saliendo de la situación. Esto nos puede llevar a reflexionar sobre nuestra reacción a la enseñanza de Jesús. ¿Alguna vez hemos rechazado sus enseñanzas por ser difíciles de aceptar? Que Dios nos de la gracia de escuchar, y aceptar en fe todo lo que Jesús nos enseña a través de su Iglesia.

 

Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/020319.cfm

 

 

 

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“Desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones. – Jeremías 1:5b” Todas las Escrituras nos hablan de Jesucristo. En muchas ocasiones vemos que lo que sucedió en el Antiguo Testamento era prefiguración de lo que Jesús realizaría... Todas las Escrituras nos hablan de Jesucristo. En muchas ocasiones vemos que lo que sucedió en el Antiguo Testamento era prefiguración de lo que Jesús realizaría. Incluso los eventos de la vida de los profetas apuntan hacia Jesús. En la primera lectura de este cuarto domingo del tiempo ordinario vemos el llamado de Dios al profeta Jeremías. La misión del profeta estaba planeada por Dios antes de su nacimiento. De manera similar, la misión de Jesucristo era parte del plan eterno de Dios. Jeremías fue perseguido y rechazado por sus propios conciudadanos, al igual que Jesús es rechazado. Vemos el comienzo de esta persecución y rechazo en el evangelio de este domingo, con la gente que lo escuchó predicar admirada, sin saber cómo era posible que supiera tanto. A Jeremías lo tiraron a una cisterna seca, y lo dieron por muerto. A Jesús lo crucificaron y lo sepultaron en un sepulcro. Pero la muerte no lo detuvo. Dios lo resucitó al tercer día, y hoy está sentado a la derecha del Padre. Que Dios con su gracia nos permita apreciar la presencia de Jesucristo entre nosotros, y podamos así acoger su enseñanza en nuestro corazón.
“Si no tengo amor, de nada me sirve.” – 1 Corintios 13:3
En los últimos dos domingo hemos escuchado en la segunda lectura pasajes de san Pablo que nos hablan de los dones del Epíritu Santo. Estos dones, nos enseña san Pablo, son para el servicio de la comunidad, y se ejercen en unidad. En la lectura para este cuarto domingo ordinario escuchamos ahora de un don que es universal. La caridad debe darse en el corazón de todo cristiano. Sin la caridad, todos los demás dones son demostraciones exteriores sin significado interior, nos volvemos como una campana que sólo resuena, o platillos que aturden, como nos explica san Pablo. La caridad, y las otras virtudes teologales de esperanza y fe son indispensables en nuestra vida de fe, y por eso Dios nos da estos excelentes dones. La caridad, como nos describe bellamente san Pablo, es paciente, servicial y sin envidia. En es verdad el mayor don y virtud que Dios nos ha dado. No sólo eso, sino que de todos los demás dones, la caridad perdurará por siempre. Pidamos a Dios nos conceda el crecer en este don que nos une más a Él, practicando siempre la caridad con nuestros hermanos.
“Al oír estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira” – Lucas 4:28
En el evangelio de este domingo retomamos el pasaje que Lucas nos muestra como el primer acto de la misión pública de Jesús. Al expresar la profecía de Isaías sobre los signos que acompañarían la venida del Mesías, el pasaje de la semana anterior tenía ciertamente un tono de esperanza. En este domingo que continuamos con el pasaje, Jesús, al dar el ejemplo de Elías y Eliseo, les anuncia que también él sería rechazado y que más bien serían los gentiles quienes lo iban a escuchar. Con esto, el tono cambia completamente. La esperanza y el asombro que vimos inicialmente dan paso a la ira, la persecución, y el deseo de darle muerte. Aquí al inicio de su misión, su hora de sacrificio no ha llegado, y Jesús pasa en medio de ellos, saliendo de la situación. Esto nos puede llevar a reflexionar sobre nuestra reacción a la enseñanza de Jesús. ¿Alguna vez hemos rechazado sus enseñanzas por ser difíciles de aceptar? Que Dios nos de la gracia de escuchar, y aceptar en fe todo lo que Jesús nos enseña a través de su Iglesia.
 
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Hagan lo que Él les diga-2o. Domingo Ordinario https://vayanalmundo.org/hagan-lo-que-el-les-diga-2o-domingo-ordinario/ Wed, 16 Jan 2019 23:29:29 +0000 https://vayanalmundo.org/?p=11765 https://vayanalmundo.org/hagan-lo-que-el-les-diga-2o-domingo-ordinario/#comments https://vayanalmundo.org/hagan-lo-que-el-les-diga-2o-domingo-ordinario/feed/ 24 <p>“Te llamarán con un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor.” Isaías 62:2c En este domingo retomamos el curso del tiempo ordinario, tiempo de seguir al Señor en el discipulado. La primera lectura de este domingo esta tomada de la última parte del libro del profeta Isaías, parte que fue escrita durante un tiempo […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/hagan-lo-que-el-les-diga-2o-domingo-ordinario/">Hagan lo que Él les diga-2o. Domingo Ordinario</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p> “Te llamarán con un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor.” Isaías 62:2c

En este domingo retomamos el curso del tiempo ordinario, tiempo de seguir al Señor en el discipulado. La primera lectura de este domingo esta tomada de la última parte del libro del profeta Isaías, parte que fue escrita durante un tiempo de gran esperanza, y de gran frustración con el retorno de los exiliados. La pérdida de la Tierra Prometida fue causa de una gran crisis de fe para el pueblo de Dios. Con el retorno, el profeta puede exclamar: Ya no te llamarán “Abandonada”, ni a tu tierra, “Desolada”; a ti te llamarán “Mi complacencia.” Tenemos que recordad la experiencia del pueblo de Dios, teniendo la certeza en fe de que aun cuando sintamos que Dios no está con nosotros, Él nunca nos abandona y siempre está con nosotros. Así como el cuidado de Dios para su pueblo es expresado en términos esponsales, también así nos ama a cada uno de nosotros, y somos “su complacencia.” Con esta certeza de vivir acompañados y amados por Dios continuamos nuestro peregrinar hasta llegar también nosotros a nuestra Tierra Prometida.

“Cantemos la grandeza del Señor.” – Salmo 95:3

Jesús nuestro Señor lo renueva todo. Él puede devolver la vida al moribundo, y restaurar a la gracia al pecador. El salmista este domingo invita a todos los pueblos a proclamar la grandeza del Señor. Nosotros cantamos un cántico nuevo, porque somos un pueblo nuevo, renovado en su amor y su misericordia. Elevamos nuestra voz constantemente, día a día, como nos invita el salmista. Constante es su amor, y constante debe ser nuestra alabanza. Bendecimos su nombre día con día, iluminados con la luz de su gracia que nos trajo en su gloriosa Encarnación. El salmista nos exhorta a traer nuestras ofrendas a Dios en tributo. ¿Qué podemos dar, si no es a nosotros mismos? Nuestra ofrenda es el sacrificio de nuestros propios deseos humanos, que sólo nos separan de Dios, nuestra fuente de vida. Llenos de fe proclamemos a todos con nuestras vidas que Jesucristo es nuestro rey, a quien servimos siguiendo con alegría su palabra.

“Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu.” – 1 Corintios 12:4

Nuestro Dios es un Dios lleno de amor para con nosotros. En las lecturas de este domingo vemos que Él nos da todo lo que necesitamos, desde el vino faltante en la boda de Caná, hasta toda clase de dones espirituales para la construcción del reino. Dios se manifiesta en una variedad de formas, pero con una unidad garantizada por el Espíritu Santo. “Hay una diversidad de dones, pero un mismo Espíritu,” nos dice san Pablo en la Primera Carta a los Corintios. Aparentemente este comunidad tenían el problema de dejarse llevar por manifestaciones que se presentaban en el culto a los dioses paganos. La prueba de los verdaderos dones espirituales, es que a través de ellos se bendice el nombre de de Cristo. Por eso justo antes del pasaje de la segunda lectura de este domingo Pablo nos dice: “… nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: ‘¡Maldito sea Jesús!’; y nadie puede decir: ‘¡Jesús es Señor!’ sino movido por el Espíritu Santo (1 Con 12:3). En estos días que entramos en el peregrinar del tiempo ordinario, pidamos a Dios con fe que su Espíritu se derrame sobre nosotros y nos acompañe siempre.

“Hagan lo que él les diga.” – Juan 2:5

El pasaje de las bodas de Caná nos ofrece amplia oportunidad para la reflexión. La intervención de nuestra madre ciertamente llama la atención. Alguna vez escuche una homilía donde el sacerdote explicaba que María se da cuenta de la falta de vino, porque seguramente estaba haciendo lo que toda buena madre hace: ayudando en lo que fuera necesario, quizás en la cocina. Cuando salimos de nosotros mismos y nos dedicamos a ayudar a los demás nos damos cuenta de sus necesidades. Enterada del problema, María interviene y le hace saber a su hijo. ¡Nuestra madre María desde siempre intercediendo por sus hijos! Juan el evangelista pone este episodio al principio de su evangelio, y al principio del ministerio de Jesús. Tan temprano es en su ministerio, que Jesús responde a la intervención de María “todavía no ha llegado mi hora.” Hasta ahora Jesús no ha realizado ningún signo, ningún milagro. Los sirvientes obran, no por la iniciativa de Jesús, sino por la palabra de la madre que les dice “hagan lo que él les pida.” María como madre de Dios, y madre nuestra se vuelve nuestra intercesora quien se preocupa de que llenemos las jarras de nuestra necesidad, para que Jesús las convierta en el vino de su gracia que nos salva.


Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/012019.cfm

 

 

 

 

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“Te llamarán con un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor.” Isaías 62:2c En este domingo retomamos el curso del tiempo ordinario, tiempo de seguir al Señor en el discipulado. La primera lectura de este domingo esta tomada de la última parte d... En este domingo retomamos el curso del tiempo ordinario, tiempo de seguir al Señor en el discipulado. La primera lectura de este domingo esta tomada de la última parte del libro del profeta Isaías, parte que fue escrita durante un tiempo de gran esperanza, y de gran frustración con el retorno de los exiliados. La pérdida de la Tierra Prometida fue causa de una gran crisis de fe para el pueblo de Dios. Con el retorno, el profeta puede exclamar: Ya no te llamarán “Abandonada”, ni a tu tierra, “Desolada”; a ti te llamarán “Mi complacencia.” Tenemos que recordad la experiencia del pueblo de Dios, teniendo la certeza en fe de que aun cuando sintamos que Dios no está con nosotros, Él nunca nos abandona y siempre está con nosotros. Así como el cuidado de Dios para su pueblo es expresado en términos esponsales, también así nos ama a cada uno de nosotros, y somos “su complacencia.” Con esta certeza de vivir acompañados y amados por Dios continuamos nuestro peregrinar hasta llegar también nosotros a nuestra Tierra Prometida.
“Cantemos la grandeza del Señor.” – Salmo 95:3
Jesús nuestro Señor lo renueva todo. Él puede devolver la vida al moribundo, y restaurar a la gracia al pecador. El salmista este domingo invita a todos los pueblos a proclamar la grandeza del Señor. Nosotros cantamos un cántico nuevo, porque somos un pueblo nuevo, renovado en su amor y su misericordia. Elevamos nuestra voz constantemente, día a día, como nos invita el salmista. Constante es su amor, y constante debe ser nuestra alabanza. Bendecimos su nombre día con día, iluminados con la luz de su gracia que nos trajo en su gloriosa Encarnación. El salmista nos exhorta a traer nuestras ofrendas a Dios en tributo. ¿Qué podemos dar, si no es a nosotros mismos? Nuestra ofrenda es el sacrificio de nuestros propios deseos humanos, que sólo nos separan de Dios, nuestra fuente de vida. Llenos de fe proclamemos a todos con nuestras vidas que Jesucristo es nuestro rey, a quien servimos siguiendo con alegría su palabra.
“Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu.” – 1 Corintios 12:4
Nuestro Dios es un Dios lleno de amor para con nosotros. En las lecturas de este domingo vemos que Él nos da todo lo que necesitamos, desde el vino faltante en la boda de Caná, hasta toda clase de dones espirituales para la construcción del reino. Dios se manifiesta en una variedad de formas, pero con una unidad garantizada por el Espíritu Santo. “Hay una diversidad de dones, pero un mismo Espíritu,” nos dice san Pablo en la Primera Carta a los Corintios. Aparentemente este comunidad tenían el problema de dejarse llevar por manifestaciones que se presentaban en el culto a los dioses paganos. La prueba de los verdaderos dones espirituales, es que a través de ellos se bendice el nombre de de Cristo. Por eso justo antes del pasaje de la segunda lectura de este domingo Pablo nos dice: “… nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: ‘¡Maldito sea Jesús!’; y nadie puede decir: ‘¡Jesús es Señor!’ sino movido por el Espíritu Santo (1 Con 12:3). En estos días que entramos en el peregrinar del tiempo ordinario, pidamos a Dios con fe que su Espíritu se derrame sobre nosotros y nos acompañe siempre.

“Hagan lo que él les diga.” – Juan 2:5
El pasaje de las bodas de Caná nos ofrece amplia oportunidad para la reflexión. La intervención de nuestra madre ciertamente llama la atención. Alguna vez escuche una homilía donde el sacerdote explicaba que María se da cuenta de la falta de vino, porque seguramente estaba haciendo lo que toda buena madre hace: ayudando en lo que fuera necesario, quizás en la cocina. Cuando salimos de nosotros mismos y nos dedicamos a ayudar a los demás nos damos cuenta de sus necesidades. Enterada del problema, María interviene y le hace saber a su hijo. ¡Nuestra madre María desde siempre intercediendo por sus hijos!]]>
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Bautismo del Señor https://vayanalmundo.org/bautismo-del-senor/ Wed, 09 Jan 2019 09:12:54 +0000 https://vayanalmundo.org/?p=11718 https://vayanalmundo.org/bautismo-del-senor/#comments https://vayanalmundo.org/bautismo-del-senor/feed/ 26 <p>    “He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma.” – Isaías 42:1 La primera lectura del profeta Isaías es el primero de cuatro pasajes que han sido sugerido por los biblistas como cuatro cantos llamados “los cantos del servidor sufriente.” En estos pasajes, el profeta nos […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/bautismo-del-senor/">Bautismo del Señor</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p>  

 

“He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma.” – Isaías 42:1

La primera lectura del profeta Isaías es el primero de cuatro pasajes que han sido sugerido por los biblistas como cuatro cantos llamados “los cantos del servidor sufriente.” En estos pasajes, el profeta nos presenta al mesías venidero, un personaje que vendría a cumplir los propósitos de Dios para Israel y las otras naciones. Este personaje no viene como alguien poderoso y triunfante, sino como alguien que sería dotado del espíritu de Dios en servicio y sufrimiento.  Este mesías no viene a liberar a la nación oprimiendo a otros, no “quiebra la caña doblada” como nos dice el profeta.  El mesías traería justicia cuidando de los más pobres.  Para este servidor, así como para todos los que servimos a Dios, nos da Dios la promesa: él nos toma de la mano, nos guía amorosamente.  Las palabras de Dios para su siervo son esencialmente las mismas que nos describen los evangelistas en el bautismo de Jesús, demostrando que Jesús es aquél que Isaías había visto. Jesús es el servidor que con su humildad nos demuestra como vivir siguiendo la voluntad de Dios. Así como Jesús se hizo bautizar, no por necesitarlo, sino para cumplir la voluntad de Dios, que también nosotros imitemos su ejemplo siendo humildes en todo, buscando siempre seguir a Dios en humildad.

“Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas.” – Hechos 10:34

En la segunda lectura donde celebramos el bautismo del Señor, Lucas nos relata la predicación de Pedro en ocasión del bautismo del centurión Cornelio junto con toda su familia.  Pedro se ve maravillado ante el amor y la generosidad de Dios, que no hace distinciones entre personas.  Muchos judíos se veían como privilegiados por Dios, y que todos los demás no se salvarían.  Pero tenemos un Dios que no es como nosotros: Dios no le da preferencia a las personas basadas en su raza, en su estatus económico, o formación educativa, etc.   Dios nos ama a todos y desea que todos seamos salvos.  Este pasaje contiene un breve resumen del ministerio de Jesús: que fue bautizado, que curó a los enfermos, y como murió en la cruz y Dios lo resucitó al tercer día.  Y Pedro tiene que hacer este resumen, porque ahora la predicación se extiende a los paganos, que por ahí no estarían muy enterados de la vida de Jesús.  A ellos se les extiende la predicación de la buena nueva, que es lo que da la fe inicial para reconocer a Jesús como Señor de todo, y finalmente es lo que los lleva al ser bautizados. Que esta celebración nos lleve a un profundo agradecimiento por conocer a Dios, y poder ser llamados sus hijos por el bautismo.

“Sucedió que entre la gente que se bautizaba, también Jesús fue bautizado.” – Lucas 3:21

Este domingo siguiente celebramos el final de la temporada navideña con el bautismo del Señor. Podemos ver con este evento cómo Jesús esta viviendo en carne propia la historia del pueblo de Dios. Así como Israel tiene que huir a Egipto en tiempo de la hambruna, también la Sagrada Familia huye a Egipto del peligro presentado por la persecución de Herodes.  Así como el pueblo de Dios después de su liberación de Egipto pasa 40 años en el desierto a prueba; lo mismo con Jesús, quien permanece 40 días en el desierto pasando la prueba de las tentaciones del maligno.  En su bautismo, Jesús esta pasando por las aguas del mar Rojo como lo hicieron sus  antepasados que cruzaron las aguas del mar rumbo en su salida de la esclavitud de Egipto. En Jesús se cumple lo que se anunciaba en el Antiguo Testamento. Él es el mesías servidor que el profeta Isaías ve venir. Él es el nuevo Moisés que viene a salvarnos de la esclavitud del pecado. Llenos de alegría cerramos esta temporada de navidad, con el propósito de adentrarnos cada vez más en el misterio de su amor, amando a los demás.

 


Lecturas de Esta Semana: http://www.usccb.org/bible/lecturas/011319.cfm

 

 

 

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    “He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma.” – Isaías 42:1 La primera lectura del profeta Isaías es el primero de cuatro pasajes que han sido sugerido por los biblistas como cuatro cantos llamados “los cantos de...  
“He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma.” – Isaías 42:1
La primera lectura del profeta Isaías es el primero de cuatro pasajes que han sido sugerido por los biblistas como cuatro cantos llamados “los cantos del servidor sufriente.” En estos pasajes, el profeta nos presenta al mesías venidero, un personaje que vendría a cumplir los propósitos de Dios para Israel y las otras naciones. Este personaje no viene como alguien poderoso y triunfante, sino como alguien que sería dotado del espíritu de Dios en servicio y sufrimiento.  Este mesías no viene a liberar a la nación oprimiendo a otros, no “quiebra la caña doblada” como nos dice el profeta.  El mesías traería justicia cuidando de los más pobres.  Para este servidor, así como para todos los que servimos a Dios, nos da Dios la promesa: él nos toma de la mano, nos guía amorosamente.  Las palabras de Dios para su siervo son esencialmente las mismas que nos describen los evangelistas en el bautismo de Jesús, demostrando que Jesús es aquél que Isaías había visto. Jesús es el servidor que con su humildad nos demuestra como vivir siguiendo la voluntad de Dios. Así como Jesús se hizo bautizar, no por necesitarlo, sino para cumplir la voluntad de Dios, que también nosotros imitemos su ejemplo siendo humildes en todo, buscando siempre seguir a Dios en humildad.
“Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas.” – Hechos 10:34
En la segunda lectura donde celebramos el bautismo del Señor, Lucas nos relata la predicación de Pedro en ocasión del bautismo del centurión Cornelio junto con toda su familia.  Pedro se ve maravillado ante el amor y la generosidad de Dios, que no hace distinciones entre personas.  Muchos judíos se veían como privilegiados por Dios, y que todos los demás no se salvarían.  Pero tenemos un Dios que no es como nosotros: Dios no le da preferencia a las personas basadas en su raza, en su estatus económico, o formación educativa, etc.   Dios nos ama a todos y desea que todos seamos salvos.  Este pasaje contiene un breve resumen del ministerio de Jesús: que fue bautizado, que curó a los enfermos, y como murió en la cruz y Dios lo resucitó al tercer día.  Y Pedro tiene que hacer este resumen, porque ahora la predicación se extiende a los paganos, que por ahí no estarían muy enterados de la vida de Jesús.  A ellos se les extiende la predicación de la buena nueva, que es lo que da la fe inicial para reconocer a Jesús como Señor de todo, y finalmente es lo que los lleva al ser bautizados. Que esta celebración nos lleve a un profundo agradecimiento por conocer a Dios, y poder ser llamados sus hijos por el bautismo.
“Sucedió que entre la gente que se bautizaba, también Jesús fue bautizado.” – Lucas 3:21
Este domingo siguiente celebramos el final de la temporada navideña con el bautismo del Señor. Podemos ver con este evento cómo Jesús esta viviendo en carne propia la historia del pueblo de Dios. Así como Israel tiene que huir a Egipto en tiempo de la hambruna, también la Sagrada Familia huye a Egipto del peligro presentado por la persecución de Herodes.  Así como el pueblo de Dios después de su liberación de Egipto pasa 40 años en el desierto a prueba; lo mismo con Jesús, quien permanece 40 días en el desierto pasando la prueba de las tentaciones del maligno.  En su bautismo, Jesús esta pasando por las aguas del mar Rojo como lo hicieron sus  antepasados que cruzaron las aguas del mar rumbo en su salida de la esclavitud de Egipto. En Jesús se cumple lo que se anunciaba en el Antiguo Testamento. Él es el mesías servidor que el profeta Isaías ve venir. Él es el nuevo Moisés que viene a salvarnos de la esclavitud del pecado. Llenos de alegría cerramos esta temporada de navidad, con el propósito de adentrarnos cada vez más en el misterio de su amor, amando a los demás.
 

Lecturas de Esta Semana: 11718
Epifanía del Señor https://vayanalmundo.org/epifaniadelsenor/ Wed, 02 Jan 2019 11:55:23 +0000 http://testsite.jcmoreno.net/?p=1876 https://vayanalmundo.org/epifaniadelsenor/#comments https://vayanalmundo.org/epifaniadelsenor/feed/ 37 <p>Celebramos en la Epifania del Señor  la manifestación de la divinidad de Jesús. Que con los reyes magos sepamos seguir la luz de Dios que nos guia hacia el, y que le entregemos al niño Dios el regalo de nuestro ser. “Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada.” […]</p> <p>The post <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org/epifaniadelsenor/">Epifanía del Señor</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://vayanalmundo.org">Instituto de Formación Vayan al Mundo</a>.</p> Celebramos en la Epifania del Señor  la manifestación de la divinidad de Jesús. Que con los reyes magos sepamos seguir la luz de Dios que nos guia hacia el, y que le entregemos al niño Dios el regalo de nuestro ser.

“Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada.” – Isaías 60:3

En la primera lectura de esta fiesta de la Epifanía vemos la importancia de la luz como manifestación de la presencia de Dios. En los relatos de las culturas del antiguo oriente, una gran luz usualmente acompañaba la presencia de un ser divino. Incluso para su pueblo, Dios se manifiesta como columna de fuego con una inmensa luz con la que guió a su pueblo en su travesía por el desierto. Así mismos, la vocación del pueblo de Israel es frecuentemente denominada como un ser “luz para las naciones,” es decir, guía para que a través de Israel conocieran al Dios verdadero. También nuestro credo afirma que Jesucristo es “luz de luz,” es decir, él como Dios brilla por su propia luz, y no necesita ser iluminado. Por eso es muy propio que su nacimiento fuera anunciado por una estrella, cuya luz guía a los “reyes magos” a su encuentro. Los regalos que los reyes magos traen son el cumplimiento de la visión del profeta Isaías, que veía estos tesoros de oro e incienso siendo llevados a la tierra del salvador. Que esta fiesta sea un recuerdo del deseo de Dios de hacerse presente en nuestras vidas, manifestándonos de muchas maneras su amor y su misericordia con nosotros.

“Por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia.” – Efesios 3:6

El pueblo de Israel tenía la firme convicción de que ellos formaban el pueblo elegido de Dios. Aunque se pueden encontrar indicios de un llamado universal a la salvación a través del antiguo testamento, este llamado no se manifiesta en plenitud hasta la venida de Cristo. Una de las novedades de la predicación de Jesucristo, que nos muestra la grandeza del amor de Dios, fue que Dios deseaba la salvación de toda la humanidad. En la segunda lectura de este domingo Pablo nos habla de un “misterio,” algo que estaba escondido para generaciones pasadas. Este mensaje oculto es que los gentiles también son llamados a participar de la redención obtenida por Cristo. Este llamado lo transmitió el Espíritu Santo a través de la predicación de los apóstoles. Pedro lo vivió en el episodio de la conversión del centurión Cornelio, y Pablo nos habla de haber recibido este mensaje por una revelación. El evangelio de Mateo también nos apunta hacia esta apertura de la salvación a los gentiles con la adoración de los reyes magos, ya que ellos no eran parte del pueblo de Dios. Esto es lo que celebramos en esta fiesta de la Epifanía: la grandeza de nuestro Dios que se ha hecho presente entre nosotros, y que desea la salvación de todo habitante de la tierra. Celebremos entonces con alegría a Dios nuestro salvador.

“Vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarlo.” – Mateo 2:2b

Este domingo celebramos la Epifanía del Señor, que significa la manifestación de su divinidad. El pasaje del evangelio de Mateo toma un número de signos tomados del Antiguo Testamento, para mostrarnos que Jesús es el cumplimiento de lo prometido en la antigua alianza. El profeta Isaías, y el Salmo 72 hablaron de los regalos de oro e incienso que serían llevados como ofrenda a estas tierras. El profeta Miqueas había vaticinado la importancia de Belén como el lugar donde nacería un gran gobernante. Finalmente, el libro de Números hace mención de la estrella, que significa la llegada del rey, y que se posaría en el pueblo. Todo esto nos muestra que en el nacimiento de Jesús se cumplen las promesas de Dios, mostrándonos su poder y su amor por nosotros. La esperanza de Israel a llegado, trayéndonos paz y salvación. Los reyes magos adoran al niño. Ellos han sabido seguir los signos de la naturaleza para reconocer a Jesús, rey de reyes. Hay que dejar que nuestro camino también sea guiado por todas las luces que Dios nos ha dejado, como su Palabra, los sacramentos, la oración, y la enseñanza de la Iglesia, para que nosotros también sepamos reconocer y adorar al niño que ha nacido entre nosotros.


Lecturas de Esta Semana:

http://www.usccb.org/bible/lecturas/010718.cfm

Salmo cortesia de Natalia Caceres: http://nataliacaceres.wordpress.com/2012/01/12/salmo-71-alaben-al-senor-todos-los-pueblos-la-epifania-del-senor/

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]]> Celebramos en la Epifania del Señor  la manifestación de la divinidad de Jesús. Que con los reyes magos sepamos seguir la luz de Dios que nos guia hacia el, y que le entregemos al niño Dios el regalo de nuestro ser. “Caminarán las naciones a tu luz, “Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada.” – Isaías 60:3
En la primera lectura de esta fiesta de la Epifanía vemos la importancia de la luz como manifestación de la presencia de Dios. En los relatos de las culturas del antiguo oriente, una gran luz usualmente acompañaba la presencia de un ser divino. Incluso para su pueblo, Dios se manifiesta como columna de fuego con una inmensa luz con la que guió a su pueblo en su travesía por el desierto. Así mismos, la vocación del pueblo de Israel es frecuentemente denominada como un ser “luz para las naciones,” es decir, guía para que a través de Israel conocieran al Dios verdadero. También nuestro credo afirma que Jesucristo es “luz de luz,” es decir, él como Dios brilla por su propia luz, y no necesita ser iluminado. Por eso es muy propio que su nacimiento fuera anunciado por una estrella, cuya luz guía a los “reyes magos” a su encuentro. Los regalos que los reyes magos traen son el cumplimiento de la visión del profeta Isaías, que veía estos tesoros de oro e incienso siendo llevados a la tierra del salvador. Que esta fiesta sea un recuerdo del deseo de Dios de hacerse presente en nuestras vidas, manifestándonos de muchas maneras su amor y su misericordia con nosotros.
“Por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia.” – Efesios 3:6
El pueblo de Israel tenía la firme convicción de que ellos formaban el pueblo elegido de Dios. Aunque se pueden encontrar indicios de un llamado universal a la salvación a través del antiguo testamento, este llamado no se manifiesta en plenitud hasta la venida de Cristo. Una de las novedades de la predicación de Jesucristo, que nos muestra la grandeza del amor de Dios, fue que Dios deseaba la salvación de toda la humanidad. En la segunda lectura de este domingo Pablo nos habla de un “misterio,” algo que estaba escondido para generaciones pasadas. Este mensaje oculto es que los gentiles también son llamados a participar de la redención obtenida por Cristo. Este llamado lo transmitió el Espíritu Santo a través de la predicación de los apóstoles. Pedro lo vivió en el episodio de la conversión del centurión Cornelio, y Pablo nos habla de haber recibido este mensaje por una revelación. El evangelio de Mateo también nos apunta hacia esta apertura de la salvación a los gentiles con la adoración de los reyes magos, ya que ellos no eran parte del pueblo de Dios. Esto es lo que celebramos en esta fiesta de la Epifanía: la grandeza de nuestro Dios que se ha hecho presente entre nosotros, y que desea la salvación de todo habitante de la tierra. Celebremos entonces con alegría a Dios nuestro salvador.
“Vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarlo.” – Mateo 2:2b
Este domingo celebramos la Epifanía del Señor, que significa la manifestación de su divinidad. El pasaje del evangelio de Mateo toma un número de signos tomados del Antiguo Testamento, para mostrarnos que Jesús es el cumplimiento de lo prometido en la antigua alianza. El profeta Isaías, y el Salmo 72 hablaron de los regalos de oro e incienso que serían llevados como ofrenda a estas tierras. El profeta Miqueas había vaticinado la importancia de Belén como el lugar donde nacería un gran gobernante. Finalmente, el libro de Números hace mención de la estrella, que significa la llegada del rey, y que se posaría en el pueblo. Todo esto nos muestra que en el nacimiento de Jesús se cumplen las promesas de Dios, mostrándonos su poder y su amor por nosotros. La esperanza de Israel a llegado, trayéndonos paz y salvación. Los reyes magos adoran al niño. Ellos han sabido seguir los signos de la naturaleza para reconocer a Jesús, rey de reyes.]]>
JC Moreno clean 19:52 <iframe width="320" height="30" src="https://vayanalmundo.org/?powerpress_embed=1876-evangeliocontemplado&amp;powerpress_player=mediaelement-audio" frameborder="0" scrolling="no"></iframe> 1876